Los tres d�as m�s significativos del a�o
Thursday, April 1, 2010
*Bishop Felipe Estevez
Uno de los t�tulos que m�s me atraen sobre la persona de Jes�s es �salvator mundi�, salvador del mundo. A veces creo que los cristianos asumen que Cristo muri� y resucit� s�lo para nosotros los creyentes. El que lea el primer cap�tulo de las cartas de San Pablo a los Efesios y Colosenses se dar� cuenta que para los primeros pensadores cristianos la muerte y la resurrecci�n de Cristo ten�a un impacto c�smico y afectaba a la salud de toda la humanidad. Por eso todo ser humano puede decir: Cristo me am� y se entreg� por m� en la cruz.
El Triduo Pascual es incomparable a cualquier otra fecha, ya que el Jueves, Viernes y S�bado Santo contienen el todo de la salvaci�n. Ninguna otra fecha en el calendario le supera en riqueza de donaci�n, quiz�s con la �nica excepci�n de la Navidad: El Verbo se hizo carne e hizo su tienda entre nosotros, nos dir�a San Juan en su pr�logo sint�tico de todo su Evangelio.
El Jueves Santo trata de la �ltima cena de Jes�s con sus disc�pulos a los que �am� hasta el extremo�; pues no s�lo les lav� los pies revel�ndoles hasta que profundidades baja el Se�or de la Gloria, sino que transforma el pan y la copa en un memorial permanente de su pasi�n. �Con qu� emoci�n y solemnidad le escribe Pablo a los Corintios al explicarles que esta cena sacrificial es el legado m�s sagrado de la tradici�n apost�lica para todas las comunidades cristianas!
Existe entre nosotros hoy un renovado inter�s por la adoraci�n al Sant�simo Sacramento. Este desarrollo es l�gico pues delante de tal don de Cristo, �c�mo pudiera el disc�pulo no a�orar su presencia? Todo el que ama experimenta una inmensa dulzura en la mirada hacia el amado. San Agust�n lo dijo magistralmente comentando al salmo 98:9: �nadie come esa carne sin antes adorarla; deber�amos pecar si no la ador�ramos�. Afirmaci�n que su Santidad Benedicto XVI no se cansa de repetir en sus ense�anzas.
Cada Viernes Santo se escucha la Pasi�n seg�n San Juan. Se ora como un hermano universal incluyendo con todo respeto a los jud�os, a los que no creen en Cristo o en Dios, etc. Acto seguido todo el mundo se une en una procesi�n para besar la cruz. El lenguaje de la liturgia es preciso; no se venera la cruz sino se adora la santa cruz, �pues del �rbol de la cruz ha venido la alegr�a al mundo entero�, canta el coro en la ant�fona que precede los improperios.
Los que persiguen hoy al Santo Padre Benedicto XVI, a los cristianos en los totalitarismos fundamentalistas o donde se restringe el derecho fundamental de la libertad religiosa, creen que van a intimidar a los creyentes. Se equivocan, pues la cruz es lo que m�s les anima y fortalece, como lo dice tan bien el canto de la adoraci�n de la Santa Cruz: �cruz amable y redentora, �rbol noble, espl�ndido, ning�n �rbol fue tan rico, ni en sus frutos ni en su flor�.
Despu�s del Viernes Santo se entra en un silencio indescriptible hasta la noche del s�bado cuando se celebra la Vigilia Pascual: �la madre de todas las vigilias�. Este silencio del S�bado Santo no se comprende bien entre nosotros, aunque los familiares de un ser querido que acaban de darle sepultura, son los que m�s pudieran ayudarnos a entender este sentimiento de vac�o lleno de recuerdos. Ya que si vamos a la iglesia, encontrar�amos el altar sin flores y manteles, pues no hay misas. Creo que es Mar�a con la que debemos orientar nuestra oraci�n. Ella conservaba todas estas cosas en su coraz�n contemplativo y silente. Ella es el mejor veh�culo para vivir la espera del �gran domingo�.
La Vigilia Pascual es desconocida por la mayor�a de los cat�licos que llenan las iglesias el d�a siguiente. Sin embargo, la liturgia de la Vigilia es la expresi�n m�s rica de la alegr�a eclesial por la resurrecci�n del Se�or Jes�s; es la noche luminosa. El majestuoso cirio pascual que entra en una asamblea oscura pero llena de peque�os cirios, canta a Cristo luz del mundo y el pueblo da gracias por esta buena nueva. La muerte ha sido destruida, nace la esperanza m�s profunda de todo ser humano; Cristo vive para siempre. Y le sigue el himno m�s bello de toda la liturgia, el preg�n pascual, el famoso Exsultet: �Al�grense!
Desde este momento la Iglesia entra en una fiesta de cincuenta d�as, el miserere de la Cuaresma se transforma en el aleluya pascual. �Esa es la victoria de la fe! La cruz es fecunda y gloriosa: Cristo, nuestro cordero pascual, ha sido inmolado. �Celebremos la Pascua! �Aleluya! �Aleluya!

Comments from readers
"The silence of Holy Saturday is not well understood among us, even though the relatives of a loved one who has been buried are the ones who could help us most to understand that feeling of emptiness full of memories. If we went to the church, we would find the altar without flowers or cloth; there is no Mass. I think that we should direct our prayer to Mary."
After having just learned that a beloved teacher and mentor passed away yesterday (Good Friday) that silence that settled in my heart on Good Friday is faintly echoed in the loss of my dear friend.
I await Easter with hope and love. Peace.
I hesitate to add anything else, because whatever I say could distract us from the profound meaning of the Bishop's message. However, I would like to share some additional gifts that we should celebrate during these three days.
First on Holy Thursday, as well as celebrating the gift of the Eucharist, we should give thanks as well for the Priesthood, that the Lord established, also during the Last Supper, making it possible to renew his sacrificial supper throughout the world and the ages until the end of the times.
On Good Friday, I like to remember the words of the Vatican II Council regarding the "birth" of the Church: "For it was from the side of Christ as He slept of death upon the cross that there came forth 'the wondrous Sacrament of the whole Church'" (SC 5).
I would like to encourage everyone to attend and participate in the Paschal Vigil; there is no other liturgical celebration in our Church richer and with more meaning than this night. The lighted Paschal candle entering in a dark assembly, the little candles fed from the Paschal candle remind us that as we share our faith in Christ it is not diminished by sharing it but on the contrary it grows even more to the point that where there was darkness now there is light and hope for an even brighter future. This is a good night to give thanks for our own Baptism, which allowed us to pass from being slaves of sin, to be now free as God's children.
I don't want to close these thoughts, without making reference to the fact that on Easter Sunday, we Floridians should remember that the name of our State, singularly celebrates our greatest Christian Mystery: In the year 1513 in the month of April on Easter Sunday, Ponce de Leon on sighting the coast of our peninsula, he called it "Pasqua Florida". For many years that name was not exclusively used to identify the present Florida, but the entire American continental territory extending north to Newfoundland and westward indefinitely from the Atlantic. Let us congratulate ourselves and give thanks for our nameday and Christian heritage.