Lo que los Papas pueden y no pueden hacer
Monday, February 10, 2014
*George Weigel
Tengo un amigo que acostumbra referirse a The Wall Street Journal como su �peri�dico cat�lico favorito�, una rareza no sin fundamentos, dada la apertura de las p�ginas de opini�n del Journal a la discusi�n cat�lica seria de numerosos asuntos. Pero de la misma manera que Homero cabecea ocasionalmente, tambi�n lo hace el mejor peri�dico de Am�rica. Y el 2 de enero, el Journal cabece� incre�blemente al describir por qu� el Papa Francisco es una de las �Personas a Observar� en 2014:
�Tras provocar expectativas de cambio sobre la homosexualidad, el divorcio, el ambiente y la obligaci�n de la sociedad con los pobres, se espera que el Pont�fice tambi�n emprenda la reforma burocr�tica en el Vaticano, as� como la posible evoluci�n del papel de la mujer en la Iglesia�.
A mi entender, hay cuatro errores en esa oraci�n, adem�s de una grave malinterpretaci�n de los �papeles� eclesi�sticos.
Aunque es muy dif�cil que lo entiendan quienes ven el catolicismo a trav�s del lente pol�tico, los Papas no son como los presidentes o los gobernadores de estado, y la doctrina no es como la pol�tica p�blica. Esto significa que un cambio en la �administraci�n� papal no implica�ciertamente no puede ser�un cambio en las �posiciones� cat�licas. La doctrina, seg�n lo entiende la Iglesia, no se trata de la �posici�n� de alguien, sino de comprensiones ya establecidas sobre la verdad de las cosas.
Los papas tampoco son agentes libres que gobiernan haciendo lo que deseen, si me permiten la expresi�n. Antes de completar la Constituci�n Dogm�tica sobre la Iglesia, del Vaticano II, el Papa Pablo VI propuso a�adir una oraci�n a ese trascendental documento, que indicara que el Papa �s�lo le rinde cuentas al Se�or�, sospecho que en un esfuerzo por proteger de posibles transgresiones civiles o eclesi�sticas a la autoridad pontificia y su libertad. Pero la Comisi�n Teol�gica del Concilio rechaz� la enmienda propuesta por el Papa Pablo, al notar que �el Romano Pont�fice est� atado a la misma revelaci�n, a la estructura fundamental de la Iglesia, a los sacramentos, a las definiciones de concilios anteriores, y a otras obligaciones demasiado numerosas para mencionarlas�.
Esas �otras obligaciones� incluyen el honrar la verdad de las cosas incorporadas en el mundo y en nosotros. Hace a�os, en una conferencia acad�mica, un fil�sofo cat�lico observ� (quiz�s de manera hiperb�lica) que �si el Papa dice que �2+2 = 5�, le creer�a�. Otro fil�sofo cat�lico, aun m�s distinguido, ofreci� una respuesta correcta y mucho m�s cat�lica: �Si el Santo Padre dijera �2+2 = 5�, yo dir�a en p�blico: �Quiz�s he malentendido la intenci�n de Su Santidad� y en privado, orar�a por su cordura�.
En otras palabras, los Papas no son figuras autoritarias que ense�an lo que quieren y del modo que quieren. El Papa es el guardi�n de una tradici�n autoritativa, de la cual es el siervo, no el amo. El Papa Francisco conoce esto tan bien como cualquiera otro, pues ha enfatizado que es un �hijo de la Iglesia� que cree y ense�a lo que la Iglesia cree y ense�a.
Por lo tanto, es un enga�o asumir que este pontificado cambiar� la doctrina cat�lica sobre la moralidad de los actos homosexuales, o sobre los efectos del divorcio-y-el nuevo casamiento en la comuni�n de uno con la Iglesia, aunque ciertamente la Iglesia puede elaborar su acercamiento pastoral a los homosexuales y los divorciados. En cuanto al ambiente y a los pobres, la doctrina social cat�lica ha ense�ado por mucho tiempo que somos administradores de la creaci�n y que el m�s peque�o de los hermanos del Se�or tiene un reclamo moral sobre nuestra solidaridad y nuestra caridad; la doctrina social deja abiertos al debate los medios espec�ficos y pr�cticos por los que las personas de buena voluntad, y los gobiernos, ejercer�n esa administraci�n, esa solidaridad y caridad.
�Y �el papel de la mujer en la Iglesia�? No hay duda de que varias estructuras de la Iglesia se beneficiar�an si recurrieran a una gama m�s amplia de talento (independientemente del g�nero) que al banco de talento del cual normalmente surgen los l�deres de la Iglesia. Aun as�, en una entrevista con La Stampa antes de la Navidad, el Papa Francisco aclar� que identificar el liderazgo en la Iglesia con la ordenaci�n es una forma de clericalismo y de utilizar a las mujeres cat�licas como un objeto. Francisco estaba sugiriendo que ocupar un escritorio vaticano no es la cumbre del discipulado.
Sobre la reforma de la curia, como sol�amos decir: Oremus.

Comments from readers
Of course the pope guards authoritative Tradition. But readers might need to be reminded of a major insight from Vatican II's Constitution on Divine Revelation, namely, that through the assistance of the Holy Spirit, the understanding of both the realities and the words of the heritage of our faith is able to grow in the life of the Church. (Chap. 8). This is achieved "through the contemplation and study of believers...", in particular "theological research"... Thus, it would appear that each of us participates in the development of doctine--a difference of degree, not of kind.