Limpiar el cuarto de m�quinas
Monday, April 29, 2013
*George Weigel
Si el c�nclave de 2005 se centr� en la continuidad�extender el legado de Juan Pablo II al elegir como su sucesor a su asesor teol�gico m�s cercano�el c�nclave de 2013 se centr� en la administraci�n.
El Colegio Cardenalicio lleg� a Roma convencido de que la incapacidad de la curia romana durante los ocho a�os anteriores se hab�a convertido en un obst�culo que amenazaba la misi�n evang�lica de la Iglesia; su experiencia en las congregaciones generales antes del c�nclave solidific� ese pensamiento. Entonces, los cardenales eligieron a un reformador probado, cuya edad al asumir el papado significa que no tendr� un partido largo, pero puede movilizarse r�pidamente para reparar lo que necesita reparaci�n, en lo que se alega que el beato John Henry Newman se refiri� como el �cuarto de m�quinas� de la Barca de Pedro.
�Qu� necesita reparaci�n all� bajo cubierta?
Me parece que no es s�lo una cuesti�n de estructura y personal, sino de cultura institucional. La mentalidad de la curia romana debe cambiarse, para que toda la curia se considere a s� misma como ahora lo hacen todos sus buenos miembros: siervos de la Nueva Evangelizaci�n, no como la versi�n del siglo 21 de una corte papal. Esto significa que esos curialistas que se consideran a s� mismos como cortesanos, deben ser convertidos a un entendimiento propio diferente, o ser reemplazados.
Por eso, una primera sugerencia espec�fica para la reforma del personal de la curia: estrictos l�mites de tiempo, por el cual hombres y mujeres de capacidad probada y de distintas partes del mundo, ir�an a Roma para servir a la Iglesia universal por un m�ximo de 10 a�os antes de regresar a sus iglesias locales. El servicio en la curia romana dejar�a de ser un paso hacia un departamento eclesi�stico m�s elevado; ser�a un sacrificio.
Luego se encuentra el idioma. A veces se asume que la mayor�a de los curialistas siempre ser� italiana, lo que significa que el conocimiento del idioma italiano es esencial para un servicio curial efectivo. Pero, �por qu� la mayor�a de los trabajadores de la curia debe ser italiana? La O.N.U. obtiene su personal en Nueva York, Ginebra, Viena y otros lugares a trav�s de todo el mundo; el ingl�s es el idioma en el que se trabaja; �Por qu� la curia romana debe ser diferente? �Porque est� en Roma?
Bueno, no, en realidad no. El Vicariato de Roma administra la Di�cesis de Roma para el Papa y, por supuesto, su personal debe ser de origen local. Pero la curia romana existe para apoyar al Obispo de Roma en su misi�n como pastor universal de la Iglesia, y su personal debe reflejar esa misi�n global�como lo debe hacer el idioma en el que se trabaje. Por supuesto, cambiarlo tomar� tiempo. Pero el primer director de un departamento curial que insista en realizar el trabajo del departamento en el lenguaje mundial�ingl�s�le estar� haciendo un favor a toda la Iglesia al modelar una estrategia diferente, m�s universal para dirigir el cuarto de m�quinas.
En cuanto a la estructura, la primera orden del d�a es controlar la proliferaci�n de �pontificios consejos�, uniendo algunos, eliminando otros, y reduciendo muchas de estas entidades a los comit�s internos de expertos para los que fueron establecidos originalmente, en vez de las maquinarias burocr�ticas productoras de documentos en las que se han convertido. Habr�a excepciones: El Pontificio Consejo para el Laicado seguir�a a cargo de la Jornada Mundial de la Juventud y ser�a el punto de contacto romano para los movimientos de renovaci�n y las nuevas comunidades cat�licas; Cor Unum continuar�a supervisando la obra vaticana para el desarrollo internacional. Pero departamentos como los pontificios consejos para la Familia, la Justicia y la Paz, y la Cultura, se convertir�an en centros de investigaci�n en sus �reas, no en departamentos de gabinetes peque�os�y en cuya nueva configuraci�n no habr�a raz�n (con los cambios apropiados en el derecho can�nico) para que los laicos no lo administren.
Y luego est� la integridad. Cuando miembros de la curia romana no lleven la vida que se espera de disc�pulos de conversi�n profunda y madurez, deben ser reemplazados, no como castigo por el mal comportamiento financiero o sexual, sino para garantizar la misi�n. La capacidad de la Iglesia para predicar el Evangelio se pone en peligro grave cuando los hombres de iglesia llevan vidas deshonestas. La integridad es una clave para la efectividad misionera en el catolicismo evang�lico del siglo 21.

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