�Cu�ntos santos hay?
Monday, November 4, 2013
*Fr. Eduardo Barrios, SJ
Ense�anzas de la Iglesia sobre los santos, las almas difuntas y el purgatorio
Citas del Catecismo
828 Al canonizar a ciertos fieles, es decir, al proclamar solemnemente que esos fieles han practicado heroicamente las virtudes y han vivido en la fidelidad a la gracia de Dios, la Iglesia reconoce el poder del Esp�ritu de santidad, que est� en ella, y sostiene la esperanza de los fieles proponiendo a los santos como modelos e intercesores�
956 La intercesi�n de los santos. "Por el hecho de que los del cielo est�n m�s �ntimamente unidos con Cristo, consolidan m�s firmemente a toda la Iglesia en la santidad ... No dejan de interceder por nosotros ante el Padre. ... Su solicitud fraterna ayuda, pues, mucho a nuestra debilidad"
962 "Creemos en la comuni�n de todos los fieles cristianos, es decir, de los que peregrinan en la tierra, de los que se purifican despu�s de muertos y de los que gozan de la bienaventuranza celeste, y que todos se unen en una sola Iglesia; y creemos igualmente que en esa comuni�n est� a nuestra disposici�n el amor misericordioso de Dios y de sus santos, que siempre ofrecen o�dos atentos a nuestras oraciones" (Pablo VI, Credo del Pueblo de Dios, 30).
1030 Los que mueren en la gracia y en la amistad de Dios, pero imperfectamente purificados, aunque est�n seguros de su eterna salvaci�n, sufren despu�s de su muerte una purificaci�n, a fin de obtener la santidad necesaria para entrar en la alegr�a del cielo.
1032 �Desde los primeros tiempos, la Iglesia ha honrado la memoria de los difuntos y ha ofrecido sufragios en su favor, en particular el sacrificio eucar�stico (cf. DS 856), para que, una vez purificados, puedan llegar a la visi�n beat�fica de Dios. La Iglesia tambi�n recomienda las limosnas, las indulgencias y las obras de penitencia en favor de los difuntos�
Citas del Catecismo
828 Al canonizar a ciertos fieles, es decir, al proclamar solemnemente que esos fieles han practicado heroicamente las virtudes y han vivido en la fidelidad a la gracia de Dios, la Iglesia reconoce el poder del Esp�ritu de santidad, que est� en ella, y sostiene la esperanza de los fieles proponiendo a los santos como modelos e intercesores�
956 La intercesi�n de los santos. "Por el hecho de que los del cielo est�n m�s �ntimamente unidos con Cristo, consolidan m�s firmemente a toda la Iglesia en la santidad ... No dejan de interceder por nosotros ante el Padre. ... Su solicitud fraterna ayuda, pues, mucho a nuestra debilidad"
962 "Creemos en la comuni�n de todos los fieles cristianos, es decir, de los que peregrinan en la tierra, de los que se purifican despu�s de muertos y de los que gozan de la bienaventuranza celeste, y que todos se unen en una sola Iglesia; y creemos igualmente que en esa comuni�n est� a nuestra disposici�n el amor misericordioso de Dios y de sus santos, que siempre ofrecen o�dos atentos a nuestras oraciones" (Pablo VI, Credo del Pueblo de Dios, 30).
1030 Los que mueren en la gracia y en la amistad de Dios, pero imperfectamente purificados, aunque est�n seguros de su eterna salvaci�n, sufren despu�s de su muerte una purificaci�n, a fin de obtener la santidad necesaria para entrar en la alegr�a del cielo.
1032 �Desde los primeros tiempos, la Iglesia ha honrado la memoria de los difuntos y ha ofrecido sufragios en su favor, en particular el sacrificio eucar�stico (cf. DS 856), para que, una vez purificados, puedan llegar a la visi�n beat�fica de Dios. La Iglesia tambi�n recomienda las limosnas, las indulgencias y las obras de penitencia en favor de los difuntos�
�Cu�ntos santos hay?
La pregunta viene a colaci�n al comenzar Noviembre con la Solemnidad de Todos los Santos.
En principio se podr�a encontrar respuesta contabiliz�ndolos a partir de buenos martirologios, calendarios o santorales. Pero en la pr�ctica no es tan f�cil, pues hay grupos de santos en los que se mencionan algunos por el nombre mientras del resto se dice, "y compa�eros m�rtires".
Por muchos siglos, los insignes cristianos llegaban al honor de los altares por aclamaci�n popular. Los Papas confirmaban el sentir del pueblo.
S�lo en el siglo XVII comenzaron los procesos rigurosos para beatificaci�n y canonizaci�n. Los primeros canonizados, tras minuciosa investigaci�n hist�rica, fueron Santa Teresa de Jes�s y los Santos Felipe Neri, Ignacio de Loyola, Francisco Javier e Isidro Labrador. Fueron declarados santos por el Papa Gregorio XV en 1622.
Insistiendo en lo del n�mero, podr�a ayudar la liturgia del d�a. En la primera lectura, Apocalipsis 7,2-4.9-14, se dice que son "ciento cuarenta y cuatro mil", pero no hay que ser especialista en Sagrada Escritura para saber que no es cifra exacta, sino simb�lica, formada a partir de aritm�ticas ingeniosas basadas en el n�mero doce, el de las tribus de Israel y el de los primeros ap�stoles. La misma lectura disipa toda duda al mencionar a "una muchedumbre inmensa que nadie podr�a contar".
De manera que los santos y santas son muchos, pues no todos han pasado el proceso oficial y han quedado en el anonimato. La Iglesia les hace justicia a todos honr�ndolos el 1 de noviembre. Es un d�a de consuelo y de esperanza. Hacen ruido los criminales de toda ralea. Pero como el bien no hace ruido, muchos hombres y mujeres que gastaron sus vidas haciendo el bien por amor a Dios y al pr�jimo han quedado en el olvido. No para la Iglesia.
En principio se podr�a encontrar respuesta contabiliz�ndolos a partir de buenos martirologios, calendarios o santorales. Pero en la pr�ctica no es tan f�cil, pues hay grupos de santos en los que se mencionan algunos por el nombre mientras del resto se dice, "y compa�eros m�rtires".
Por muchos siglos, los insignes cristianos llegaban al honor de los altares por aclamaci�n popular. Los Papas confirmaban el sentir del pueblo.
S�lo en el siglo XVII comenzaron los procesos rigurosos para beatificaci�n y canonizaci�n. Los primeros canonizados, tras minuciosa investigaci�n hist�rica, fueron Santa Teresa de Jes�s y los Santos Felipe Neri, Ignacio de Loyola, Francisco Javier e Isidro Labrador. Fueron declarados santos por el Papa Gregorio XV en 1622.
Insistiendo en lo del n�mero, podr�a ayudar la liturgia del d�a. En la primera lectura, Apocalipsis 7,2-4.9-14, se dice que son "ciento cuarenta y cuatro mil", pero no hay que ser especialista en Sagrada Escritura para saber que no es cifra exacta, sino simb�lica, formada a partir de aritm�ticas ingeniosas basadas en el n�mero doce, el de las tribus de Israel y el de los primeros ap�stoles. La misma lectura disipa toda duda al mencionar a "una muchedumbre inmensa que nadie podr�a contar".
De manera que los santos y santas son muchos, pues no todos han pasado el proceso oficial y han quedado en el anonimato. La Iglesia les hace justicia a todos honr�ndolos el 1 de noviembre. Es un d�a de consuelo y de esperanza. Hacen ruido los criminales de toda ralea. Pero como el bien no hace ruido, muchos hombres y mujeres que gastaron sus vidas haciendo el bien por amor a Dios y al pr�jimo han quedado en el olvido. No para la Iglesia.

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