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Homilies | Saturday, February 21, 2026

Llamados a la Cruz y al Servicio

Homilia del Arzobispo Wenski en la Misa de investidura de los Caballeros de la Orden de Malta

Homilía del Arzobispo Thomas Wenski durante la Misa de investidura con los Caballeros y Damas de la Asociación Cubana de la Orden de Malta, celebrada el 21 de febrero de 2026, en la Catedral de St. Mary. 

Queridos hermanos y hermanas en Cristo, dignísimos miembros de la Orden de Malta y, especialmente, ustedes que hoy reciben las insignias de su nueva condición:

Hoy nos reunimos en este sagrado recinto para ser testigos de un compromiso que trasciende el tiempo. La investidura que hoy celebramos no es un reconocimiento a méritos pasados, sino un envío hacia una misión futura. Al recibir la cruz de ocho puntas, no están recibiendo un adorno, sino un escudo y un compromiso: el de vivir según las Bienaventuranzas que encontramos en el Evangelio según San Mateo, en el discurso que Jesús pronunció sobre un monte.

En un mundo que a menudo olvida lo sagrado, su primera misión es la "Defensa de la Fe". Ser Caballero o Dama de Malta hoy no significa empuñar una espada de acero, sino la espada del Espíritu. Defender la fe significa ser coherentes en su vida pública y privada, proteger los valores del Evangelio y ser luz allí donde la confusión intenta prevalecer. Recuerden que no se defiende la fe con soberbia, sino con la humildad del testimonio diario. La humildad es ese escudo de la fe, Tuitio Fidei, que hace posible que nuestro testimonio sea creíble.

La segunda columna de su vocación es el "Servicio a los pobres y a los enfermos", o, como se dice en latín, Obsequium Pauperum. Este es el corazón del hospitalario.

En la tradición de nuestra Orden, el pobre no es solo alguien que recibe ayuda; el pobre es nuestro "Señor". Al servir al enfermo, al refugiado y al abandonado, estamos tocando las llagas de Cristo.

Su caridad no debe ser una filantropía distante, sino un encuentro personal. Debemos mirar a los ojos de quien sufre. Su capa negra no es para distinguirse de los demás, sino para cobijar a quienes tienen frío y soledad.

Miren la Cruz de Malta sobre su pecho. Sus cuatro brazos representan las virtudes cardinales: prudencia, justicia, fortaleza y templanza. Sus ocho puntas les recuerdan que la felicidad cristiana se encuentra en la mansedumbre, en el consuelo al que llora, en el hambre de justicia y en la pureza de corazón.

Queridos neófitos: que la Santísima Virgen de Filermo y nuestro patrón San Juan Bautista, les guíen. Que, al salir de esta ceremonia, su corazón lata al ritmo de los más necesitados. Recuerden siempre el lema que hoy sella su alma: “In nomine Domini” (En el nombre del Señor). Que su servicio sea su mejor oración.  

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